Ya no se por que lloro. Es más fácil llorar cuando tiene un sentido; más desgarrador cuando no se busca nada, no se quiere nada, no se llora por nada.
Sólo quiero llorar. No. Sólo puedo llorar. Quiero verte, pero verte no solucionaría nada, y no sé si hay algo que solucionar. No quiero ir en ninguna dirección. Todas vacias. Todas duelen. Todas estan cubiertas de niebla venenosa y retumbar de atronadores zumbidos.
Lo único que me ha impedido buscarte ha sido la proximidad de mi cumpleaños.
Hicimos una promesa, ¿recuerdas?
-Pixon!! Que sepas que cuando sea mi cumpleaños que tienes que felicitar siempre siempre siempre, aunque hayamos cortado y nos odiemos! Tienes que mandarme un felicidades. - jajaja, y si has cambiado de numero que? -mmmm Te buscas la vida, jojojo. -jooooooooooo No quiero que cortemos ¬¬ Además, tú me tienes que felicitar a mí también ^^. Y mi cumpleaños es antes, así que te tocará felicitar primero^^ - ...
Y mi cumpleaños resulta que es en dos semanas. Y sé que no vas a felicitar, pero no termino de creerlo del todo. Aunque la parte que es realmente crucial (por dolorosa) es que no sé si quiero.
No solucionaría nada (no existe tal solución). Pero a veces creo que te echo de menos.
Claro que todo eso está muerto y enterrado ya. Pero... ¿entonces qué?
Entonces la pelota está de tu campo porque mi cumpleaños es en dos semanas.
Pero...
Si en dos semanas no me felicitas, ya no habrá pelota alguna. No te podré felicitar tampoco. No podremos existir en forma alguna.
Por otra parte...
Si en dos semanas me felicitas... ¿cómo leches se supone que te voy a responder??? ¿Qué se supone que voy a hacer?
Ahora desearía que tu cumpleaños fuese primero, para poder mandarte un escueto "felicidades,fer" via hotmail. No quiero a tus amiguitos cotilleando el supuesto sms.
En cualquier caso mi cumpleaños es primero, y tú y yo sabemos que no vas a hacer nada.
Ahora que lo pienso, ¿sabes cuándo es mi cumpleaños?? Sí, ¿no??
No importa. Lo que importa es que no quiero nada salvo llorar. Porque bien sé que no vas a hacer nada; casi tan bien como sé que no habrá día que más revise el correo y el móvil.
¿Que qué sé también?
Que tu voz se tornó de odio cuando supistes que había decidido dar un paso al frente y besar a alguien más.
Creo que sinceramente te sorprendió (no sé si para bien o para mal) que no midiese mis respiraciones por nuestra causa. Que te dejase ir. Aunque nunca te eché. Nunca... ¿nunca?
Ya había dicho te quiero antes de que terminase el plazo. Fuese por el motivo que fuese...
¿Seguro?
Never mind.
He soñado muchas cosas, entre ellas que descubres este blog. Y por mucho que le cambie la dirección no sirve, porque saber el título. Y por mucho que busque otros, conoces fragmentos de entradas con los que encontrarme.
No sé que quiero. Que se vaya todo, el mar y el mundo; que desaparezcais y que no quede nada, ni siquiera vacío. Que se vaya el silencio y el aire, que el latido del corazón no me impida cerrar los ojos, que las lágrimas me acunen.
Yo no nací para decir adiós.
Nada, nada, nada. No puedo ir a ninguna parte. Refugiarme en nada. Desear nada.
Tu invasión está llena de incógnitas que ni siquiera quiero plantear. ¿Para qué? No hay camino posible.
Sólo quería que desaparecieses.
Hay más universidades en el mundo, joder. Si no podemos estar juntos, cuanto más lejos mejor, ¿no???
Y no, no podemos estar juntos. Por eso mis sueños siempre son iguales. Te veo, me escondo, me asomo, nos miramos, te sonrío. Tus ojos miran desde atrás, sin dejarse acariciar. Estamos frente a frente, me quieres besar; no buscas nada más. Nuestros labios están juntos, mis ojos lloran y los tuyos se ríen de alguna broma secreta, pero me aprietas fuerte, tan fuerte... Me duele que no me quieras, me duele que no quieras nada más; Quieres que nos acostemos, no puedo hacerlo. Miguel. Primero oscuridad y negación silenciosa, luego su nombre y nada más. Miguel... Y te vas. Me miras con odio y desprecio, con la nariz arrugada y gesto de negación. Y te vas. Te vas.
Y todo el sueño duele, cada momento, cada instante. Porque no hay consuelo en ninguna posible opción.
Tú no desapareces.
Y yo sólo quiero llorar mar y sal. Llorar recuerdos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario