Frío entra por la ventana, mejor que el vicio estático del estudio.
¿Qué vamos a hacer ahora con el cielo?
Electrones aletargados son llamados a combate. El cielo se levanta, el escritorio se siente abandonado.
¿Qué vamos a hacer ahora con el cielo?
Gotas de agua empañan tus gafas. ¿Y si un rayo cae sobre ellas? Pelo de punta, pelo electrificado.
Esta entrada no te va a gustar, lo sé.
¿Qué vamos a hacer con el cielo?
La tormenta nos lo ha robado; es difícil escribir con el teléfono en el oído y radiactividad en las manos.
Nada queda, nada resta, nada salvo vacío y silencio sin palabras.
Nada con sentido, ¿qué quieres crear?
El ser humano es valdío, marchito, yermo. Nada nuevo sale de sus ojos.
La originalidad no existe.
La creación no existe. Transformamos, cambiamos. No creamos.
¿Destruimos?
.
.
.
¿Qué vamos a hacer ahora con el cielo?
.
.
.
¿Qué vamos a hacer ahora con el cielo?
Hemos decidido tomarlo, y el cielo se entrega entre luces y lágrimas. Derrotada, la tormenta es nuestra. Y las gotas son mis labios mojando tu cara; y ese trueno que acabas de oir (y podemos aproximar, sin demasiado error, que al mismo tiempo que yo) es mi cuerpo rindiendo cuentas a la ausencia del tuyo.
¿Qué vamos a hacer ahora con el cielo?
Siento haber usado tu frase, una y otra vez. Creo que ha perdido el sentido.
Siento haber usado tu frase, una y otra vez. Creo que ha perdido el sentido.
FUCK.
No hay comentarios:
Publicar un comentario