domingo, 4 de abril de 2010

Día 72: It hurts.

Yo iba a escribir sobre algo. Pero ahora mismo una estúpida guitarra se lleva mis pensamientos. Yo iba a poner Kiss, de verdad que sí. Pero he puesto la lista, y le he dado a play directamente. Ayer se quedó guardada la última canción. Qué se le va a hacer. Me perderé en su solo un par de minutos más.

Creo que voy a llamar por teléfono. No me apetece hacer nada, ni estudiar, ni seguir martirizándome con la música, ni buscar nuevas fotos para llenar el tablón, ni leer, ni nada de nada. Sólo quiero no estar en Lorca para poder moverme de nuevo. Es que no tiene sentido empezar nada ahora si en menos de 17 horas voy a estar sentada en el bus saliendo de aquí. Y confío en pasar gran parte de esas 17 horas durmiendo o comiendo, así que hacer algo no es necesario en realidad.
Ups, lo olvidé, tengo que hacer la maleta. Y lavarme el pelo y ducharme, ya que si salgo a las once menos cuarto... mucho tiempo no me dará por la mañana. Vaya. Y esa guitarra desgarrada vuelve a materializarse ante mí.

Ayer estuve viendo fotos de hace dos veranos. Estás mucho más guapo con el pelo corto pero, ay, sigues siendo absolutamente sexy sentado en tu habitación, con la guitarrita. Pero lo llevo casi bien, eh. No lloré ni nada de eso. Sólo he llorado hoy al colgar. mmm y después, cuando has dicho que todo eran mentiras. Y después, cuando has vuelto a decir que el amor era mentira pues... tú amabas a alguien que no era yo en realidad. En conclusión: no me amabas a mí, sino a tu paranoia mental. Mmmmm. Debimos conocernos primero y luego enamorarnos. Nos habríamos enamorado igual, pero habría dolido menos. Tal vez no me odiarías tanto.
Yo no he ido a llorarte, en cualquier caso. De hecho, creo que mi tono ha sido bastante feliz durante casi toda la conversación. Mucho más que el tuyo, en cualquier caso.

Y, desde luego, yo nunca
nunca nunca nunca nunca nunca nunca
me he recreado haciéndote daño. NUNCA.
No negaré que soy idiota, que te he jodido y todas esas cosas. Pero no te mando a la mierda por liarte con dos tías distintas el mismo fin de semana. No tengo todo ese odio.

Creí que cortar solucionaría en cierta forma las cosas, las relajaría. Creía que, así, nos liberaríamos de lo que nos hundía. Pero no. Yo me he atado al amor y los recuerdos, tú al odio. Y así, mal vamos, los dos. Peor aún cuando nos acercamos, pues yo veo tu odio y tú recuerdas mi amor. Y supongo que acabamos los dos de mala ostia y llorando. (al menos yo sí, hay medio bancal de plantitas q lo pueden testificar).

Hoy lo he vuelto a sentir todo otra vez.
La otra noche lloré de tristeza, de melancolía; lloré porque te echaba de menos, y las lágrimas me apaciguaron. Me sentí mejor. Pero hoy no había consuelo posible, no eran lágrimas de amor sino de decepción y frustración, del más puro y auténtico dolor, y no había consuelo posible; por mucho que me desgarrase por los ojos, no había forma de escapar. Dolor. El dolor en mí y en el sol que me aplastaba. Dolor en todas partes.
Me he odiado de nuevo, otra vez. Te he vuelto a perder. He vuelto a ver toda esa oscuridad. He vuelto a sentir la desesperación no poder hacer nada, la frustración y decepción de no haber sabido amar. De no haber sido capaz de luchar por lo que quería. De ver lo que quería.

Ahora estoy mejor; me gustaría que vieses la persona que creo que estoy encontrando en mí. A ratos. Los otros ratos... no fingiré que no están. Me gusta mi Granada, mi vida, mi futuro.
Pero te echo en falta cada instante de él.


Y, hoy, saber de tu odio duele, duele más que nunca.
Saber de tu dolor... nunca nunca nunca me lo perdonaré. Seguiré adelante, pasaré página con el tiempo, pero no me lo voy a perdonar. Has hecho que no pueda.
Empieza a sangra de nuevo. Me retiro, antes de que las palabras me lleven.


Hagamos que arda el cielo.

3 comentarios:

  1. Juoc, no llores. En el término medio está la virtud, él hace mal en solo ver lo malo y no recordar los momentos felices. Tú haces mal en solo recordar lo bueno y no recordar que también sufríais.

    ResponderEliminar
  2. En cuanto vuelvas a la Tierra Prometida, se te olvidará un poco su odio y un poco tu amor.
    (Sí, la Tierra Prometida es Granada =P)

    ResponderEliminar