domingo, 28 de marzo de 2010

Día 65: Disparos

He tenido unos cuantos sueñecitos esta noche.
Quedábamos, te veía, nos liábamos. Me explicabas. Me preguntabas, creo. Te mosqueabas. Nos volviamos liar, si no recuerdo mal. En esta cama. ¿Qué coño hacías tú en mi cama???

Estaba en una visita a un... palacio o algo así, con mi familia, mucha gente. Nos atacaban. Me disparaban. En el pecho, algo más a la derecha del corazón. Echaba a andar al centro de salud de mi abuela, desde el radical hasta lorca centro, más o menos. No dolía, era sólo esa sensación de vacío. Mi abuela pasaba de mí. No sé cómo encontraba a M. Fishes comíamos con su hermana y su padre. Me acompañaba al centro de salud, el vacío y la sangre seguían ahí, aunque me llevaba de la mano. Recuerdo que yo vestía esa camiseta azul.

Al despertar, la sangre y la herida habían desaparecido, pero el vacío seguía ahí. Ahora ha bajado un poco hacia la barriga, supongo que la sentarme se ha descolgado, qué sé yo.
Al despertar me he hecho un ovillo, he intentado entrar todo mi cuerpo en el agujero a ver si con suerte encontraba el lugar en el que se escondía mi sangre, pero lo único que he logrado ha sido apretarme sobre sus contornos y sentirlo con más fuerza. He dado vueltas en la cama, inquieta. no quería levantarme aún, no así. He respirado, me he tranquilizado, pero el aire no llena esos vacíos. Me he levantado, y he dejado parte del vacío en la cama, creo.
Quizá las torrijas que ha hecho mi madre ayuden. Quizá vestirme también.
Seguiré respirando, por si acaso.
Pero sigo sin entender nada, nada de nada.

A ver si llega el lunes y me abren la biblioteca.



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