viernes, 26 de marzo de 2010

Día 63: Mar

Quiero nadar.
No, no quiero nadar. Quiero ir al mar y desnudarme y andar; quiero que las olas engullas mis pies y un escalofrío me recorra; quiero dar un salto atrás muerta de risa.
Quiero respirar hondo y dar medio paso adelante y volver a respirar; quiero contar hasta tres, cerrar los ojos y volver a contar; quiero apretar fuerte las manos hasta clavarme las uñas y clavar los pies en la arena, enfrentarme al frío y que me llene. Ya está, los pies están dentro, no está tan dría, puedes con ello.
Volver a respirar, abrir las manos, agitar los dedos. Volver a respirar. Y saltar.

Dar dos zancadas imprecisas antes de que la arena me pare y zambullirme, zambullirme de cabeza en el agua, y sentirlo. Estar dentro, totalmente dentro del mar helado, frío en tu piel. El aire pesa en los pulmones, el corazón, el pensamiento, han parecido pararse con el shock. El frío. El agua helada, en todas partes.

Salir, sentir que se rompe la presión y respirar, el aire entra tan ligero, tan liviano... mientras esquizofrénicas sacudidas recurren mi espina dorsal; me duele la cabeza. La inclino hacia atrás, dejo que el frío seduzca mi nuca, el agua se expande entre mi pelo. Me vuelvo a sumergir.

Una pena no poder estar siempre bajo el agua. Agua fría, cuerpo caliente. El sol, brillando alto.

Nadar, rompiendo la separación de aire y agua, empujando los pies hacia dentro, y hacia fuera otra vez; sólo por sentir quebrarse esa barrera, sólo por imaginar los miles de cristales vibrando al sol, sólo por marear y oxigenar el agua, el mar.

Agua, agua fría, helada.

Quiero zambullirme y que se me corte la respirazión.

En el mar, mar frío y helado. Helado y salado, también salado.

Agua salada...

1 comentario:

  1. Me gusta el sol, y el mar, pero el agua salada no tanto.

    Prefiero sentir todo eso en un rio, un pantano, sin sal jaja

    ResponderEliminar