jueves, 25 de marzo de 2010

Día 62: Estrellas

Si no fuese tan vaga, me levantaría del sofá, me alejaría de la televisión y escribiría. Pero el sofá es mi señor, y le rindo pleitesía.


Pronto, pronto, pronto, demasiado pronto.
Pero basta ya de amapolas que se desangran por milenios. Cuando la primavera estalla en el desierto es una auténtica explosión de vida, las plantas se desesperan por correr más rápido que la muerte y crecer y reproducirse antes de que las alcance. Desesperan por arañar algo de vida de una tierra en apariencia muerta, y la tierra, juguetona, finje darles su amor. Pero el desierto es el desierto, y no cambiará por la vida.
Y, aún así, el desierto y la vida se abrazan y entregan cada pocos años, amantes que se desgarran el uno al otro.


Me duele la espalda, creo.



Adoro los tulipanes.


¿Sabes? El negro y el verde no pegan ni de coña.


Let's be wolfs, my friend. Let's be like the wolf who cries to the moon without trying to possess it.

2 comentarios:

  1. Recuerdo que me enfrenté en el "Warhammer 40000 dawn of war: soulstorm" una vez por internet contra un titi que llevaba a los marines espaciales de color negro y verde fosoforito. Quedaba fatal, los maté con mucho gusto con los míos, naranja butano.

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