sábado, 30 de enero de 2010

Día 8: life goes on.

Siento esa extraña calma.

Ya no estoy en guerra conmigo misma (tanto).
Ahora sé de verdad que no hay tanta distancia entre nosotros.
Lo que llevaba tanto tiempo queriendo creer, parece ser real. Tal vez pueda volver a mirar mi reflejo.
Tú pusiste el listón tal alto... Tenía que lograrlo, porque tú lo lograste para mí. Porque yo creía que si exigías algo podrías devolverlo.
Pero, tal vez, exijamos más a quienes amamos que a nosotros mismos. Tal vez no nos veamos tan bien. El espejo suele estar empañado cuando salimos de la ducha, ya sabes.

Tú eres mi luz. Por eso no quería ver, no podía. Eras mi luz, y todo lo demás no importaba. Estaba tan agredecida porque estuvieses conmigo, porque me hicieses sonreir... Olvidé que yo también te hacía sonreír a ti (casi siempre).

Porque era genial estar con alguien que sabes que quiere estar contigo. Querer estar ahí.

Pero no sé si me aceptabas. Yo no me aceptaba. No era quien tú esperabas.

No te estoy culpando. Nunca aprendí que hay que enfadarse y mostrarse firme para no perder ciertas cosas.

O, tal vez, no quería repetir los mismos errores que con ella... Y lo hice todo al revés. Tampoco funcionó, ya ves.
Es difícil mantener algo unido con tanto odio y desesperación de por medio.


Quiero volver a ser mi propia luz.


Te quiero de vuelta, pero hace mucho que no estoy bien contigo, que no estamos bien juntos. Creo que antes tengo que estar bien conmigo.

Y, luego, la vida dirá.




Y, si mientras... estás mejor liándote con otra persona, durmiendo con ella, abrazándola, besándola... Just have fun. Yo ya aprendí la lección sobre eso.
Me lo debo a mí misma.



Tal vez si no podía confiar en ti para contarte ciertas cosas era por algo... Miedo, probablemente. Culpabilidad. No quería que tú también me odiases. Pero creo que es más importante que no me odie yo...
Quiero volver a luchar por lo que llevo tanto tiempo defendiendo. No quiero estar con nadie por necesidad. Mi mundo sigue en pie. Herido. Revolucionado. Pero sigue en pie.

Hay una sola persona imprescindible en mi vida, y soy yo.



Aunque te ame, aunque esté enamorada de ti... No puedo vivir sin mí.






Tú sabes que siempre he aceptado mi culpa en todo. Y lo sigo haciendo. Nunca he dicho nada para derfenderme, salvo lo siento, porque tú lo merecías todo, y yo debía darlo. Porque no quería exigirte nada más que amarme.Reitero... ese fue mi error.







I will never forget all this.

1 comentario:

  1. Nani, me has hecho sonreir, me siento orgullosa de ti y de las conclusiones a las que has llegado :) Recuperate a ti misma, es la clave!

    Ay te daría un abrazo, aunque me rompas XD

    ResponderEliminar